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Cómo vivir como si ganaras ¥10 millones de yenes al año cuando solo recibes 3

Se necesita tan poco para ser feliz. Si la gente lo supiera. En realidad, cada vez más gente lo sabe. Esa es la feliz conclusión a la que ha llegado la revista de negocios President (14 de mayo) a partir de una encuesta que ha realizado a 1067 hogares cuyos ingresos anuales oscilan entre los 3 y los 10 millones de yenes. Pregunta 1: “¿Está usted satisfecho con sus ingresos actuales?” Sí, dijo uno de cada cuatro encuestados.

Bueno. Es cierto que tres de cada cuatro dijeron que no.

 Sin embargo, teniendo en cuenta el estancamiento, o incluso la reducción de los ingresos que se había producido incluso antes de que la actual pandemia de coronavirus acelerara el declive, y también el hecho de que una cuarta parte de la población activa de Japón trabaja, de una forma u otra, a tiempo parcial, con un salario a tiempo parcial (es decir, bajo), se trata de un resultado notablemente positivo.

 Muestra, quizá, un nuevo cambio hacia estándares de felicidad distintos de los financieros. El titular de la revista Presidente plantea una pregunta que da a entender lo mismo: “¿Cómo viven las parejas con ingresos de 3 millones de yenes al año como si ganaran 10 millones?”.

 Para obtener una respuesta la revista recurre a la planificadora financiera Harumi Maruyama, que ofrece dos sencillas reglas para ser feliz sin ser rico.

 Ambas son negativas. Primero: dejar de compararse con los demás. La segunda: vencer la ridícula pero (cada vez menos) extendida noción de que los bajos ingresos reflejan una baja calidad de vida personal. (La sucesión de escándalos de corrupción que manchan las más altas esferas del gobierno y de las empresas puede incluso sugerir lo contrario).

 “Los resultados de la encuesta indican”, dice Maruyama, “que la satisfacción con la vida no depende de los ingresos, sino de la sensación de control de los mismos”.

 Por ejemplo: Un hombre o una mujer joven que vive solo con un salario inicial en su nuevo empleo luego de graduarse -menos de 3 millones al año, por ejemplo- suele vivir entre sueldo y sueldo, no todos los jóvenes, aunque gran parte lo gasta porque no tiene a quien mantener, se queda casi sin dinero durante la mayor parte de ese mes y con nervios al final del mismo antes de recibir el siguiente sueldo. Llega un momento, continúa, en el que te dices a ti mismo: “Es hora de pensar en un hogar y una familia”. Gastas menos, ahorras más, te sientes más rico en proporción. También más seguro de tí mismo. Mismos ingresos, diferente actitud. Aquí la actitud importa más.

 Unos ingresos anuales de 5 millones de yenes son mejores, pero no son fáciles. La encuesta de la revista Presidente muestra que el 30% de las personas que ganan eso están satisfechas; el 70% no. ¿Por qué? Principalmente, dice Maruyama, porque unos ingresos más elevados te ponen en contacto con personas que ganan más, y la tendencia es a compararte con los que ganan más que tú, culpando así a tu empleador, o al “sistema”, o a tus propias insuficiencias, reales o imaginarias, por no ganar como aquellos que reciben más. Aquí debes aplicar la regla número uno de Maruyama: “no compararse con los demás”. Aplicada, resuelve muchos problemas.

Por otra parte, las personas de ingreso anual de hasta 3 millones de yenes no tratan de competir con los que ganan más porque ya consideran que son diferentes que las personas de alto ingreso. Por esta razón estas personas ya sienten felicidad si pueden comprar las cosas realmente necesarias sin problema económico y no se exigen más.

 El 32.57% de las personas que colaboraron con la encuesta contestaron que la cantidad de ahorro para la vida cuando sean ancianos sería suficiente si es entre 10 millones y 30 millones de yenes. Esta cifra ocupó el primer lugar entre otras cantidades. Maruyama analiza que será porque el ahorro de una cantidad más alta, como 50 millones ,100 millones de yenes, etc, es difícil de realizar. En otras palabras, estas personas comprenden bien la verdadera cantidad necesaria para su vida cotidiana.

 Ahorrar es bueno, se dice, pero como otras cosas buenas, se vuelve malo si se lleva al extremo. La privación excesiva de los caprichos personales en nombre de la economía no sólo amarga nuestra visión de la vida, sino que anula su propio propósito. Ejemplo: para ahorrar no viajas. Quieres hacerlo, sería divertido, y además se disfrutaría con la familia, pero no, cuesta dinero, no lo necesitamos, olvídalo. ¿Qué hacer en su lugar, un sábado en el que todo el mundo está libre? ¿Quedarnos en casa viendo la tele? No. Finalmente nos vamos a divertirnos al centro comercial: todos vamos al centro comercial, donde compramos esto y aquello y descubrimos al llegar a casa que nos hemos gastado miles, quizá decenas de miles de yenes en nada sustancial, dinero que podría haberse destinado a un viaje.

 De todos modos, es mejor prescindir de algunos lujos. Las personas satisfechas con bajos ingresos tienden a utilizar sus teléfonos inteligentes menos de dos horas al día.

 La actitud de los padres ante el dinero influye la manera de pensar de sus hijos. Si sus padres utilizan el dinero de forma razonable y así sienten felicidad, sus hijos también podrán pensar en la manera de usar el dinero adecuadamente cuando sean mayores y dependiendo cuánto sea su ingreso anual.

 El 40.61 % de las personas respondieron que la cantidad de dinero que pueden usar libremente para una necesidad personal es entre 10 mil y 30 mil yenes por mes. Maruyama señala que estas personas se sienten felices si su ingreso alcanza sin problema para los gastos para la familia a pesar de que ellos mismos tienen poco dinero para su necesidad personal.

 Otro capricho posiblemente innecesario es la posesión de una vivienda. Hace dos o tres generaciones, la vida familiar espaciosa parecía impensable sin ella. Hoy, con matrimonios tardíos y familias cada vez más pequeñas, ¿merecen la pena sus ventajas? Si eres soltero y tus ingresos son de 3 millones de yenes al año, aconseja Maruyama, los gastos de la vivienda no deberían superar los 50.000 yenes al mes.

 ¿Es eso posible? Si está ajustado, piénselo así, dice: El pensionista medio vive con 1,72 millones de yenes al año. Lo más probable es que algún día usted sea un pensionista con este ingreso medio. Hay que acostumbrarse a la idea. Nunca es demasiado pronto para empezar a prepararse.

Redacción

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