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Las vacunas COVID del mercado negro están disponibles

Japón, como es sabido, ha estado dando largas a la hora de poner en marcha la vacunación contra la COVID-19. Al comienzo de las vacaciones de la Semana Dorada, el 29 de abril, el porcentaje de la población que se había vacunado era de alrededor del 2%, el más bajo de todas las economías avanzadas.

 Pero para quienes estén dispuestos a gastar dinero en el mercado negro, informa la revista Friday (21 de mayo), las vacunas están disponibles, y lo han estado desde el pasado enero.

 “En la actualidad, se han aprobado cuatro tipos de vacunas en China, los cuales son las de Sinopharm, Sinovac y Cansino”, afirma Kazumi Murakami, periodista médico. “Se han exportado grandes volúmenes desde China, principalmente al sudeste asiático y a otros países en desarrollo. Se supone que algunos han acabado en manos de comerciantes ilegales o contrabandistas”.

 El jefe de una cadena de clubes de cabaret en el área metropolitana de Tokio le dijo al reportero de la revista Friday: “Para ayudar a nuestros trabajadores a ganarse la vida, hemos estado operando los clubes en secreto (en violación de las disposiciones del gobierno), pero si un brote es rastreado hasta uno de nuestros clubes, estamos perdidos. Mientras buscaba una solución, me enteré de la “vacuna clandestina” por alguien que se dedica al mismo rubro de negocio” le dijo al reportero de la revista.

 El reportero afirma que, luego de escuchar este detalle, se puso en contacto con una fuente de la vacuna rusa a través de la aplicación de chat Telegram, y negoció un acuerdo.

 “Se dice que Telegram es muy seguro frente a las filtraciones, así que es un medio de comunicación ideal”, escribe.

 Los mensajes del tablón de anuncios utilizan palabras clave para las drogas ilícitas, como “Hie-hie” para las metanfetaminas y “Yasai” para la marihuana. El reportero no tardó en descubrir un post que decía: “Los que deseen la vacuna china para el corona, o que quieran una inyección, envíenme un correo directamente”.

 Haciéndose pasar por el propietario de una empresa, el reportero envió una consulta y recibió la respuesta de que había una cantidad de vacuna Sinovac para 200 personas por el precio de 2 millones de yenes, o de 150.000 yenes por una sola inyección. Se prometió la entrega en el plazo de una semana tras la recepción del pago.

 El artículo señala que para introducir un fármaco no aprobado en el país, la legislación japonesa exige un certificado de importación de medicamentos y dispositivos médicos, por lo que tales artículos no pueden venderse sin esa certificación. Hacerlo supondría una violación de la Ley de Garantía de la Calidad, Eficacia y Seguridad de los Productos, incluidos los farmacéuticos y los dispositivos médicos. Los infractores se enfrentan a penas equivalentes a las de quienes son sorprendidos traficando con estupefacientes. El vendedor le escribió al reportero que, por supuesto, no existe tal certificado porque se trata de una importación ilegal de productos, y que se utiliza barcos para el transporte, al igual que se hace con las drogas.

 El redactor de la revista se puso en contacto con el vendedor que accedió cautelosamente a suministrar una muestra con fines de verificación. El redactor pidió al vendedor para que se encuentren directamente para la entrega de la muestra de la vacuna. El vendedor le citó en un parque ubicado en el distrito de Minato-ku, en la capital. Sin embargo, nadie apareció cuando el redactor fue al parque a la hora de la cita. Luego de unos minutos el redactor recibió una indicación de que fuera a otro lugar ubicado a 15 minutos desde el parque. Al llegar a ese lugar, y sin poder encontrarse con nadie, el redactor nuevamente recibió unos mensajes, en los que le señalan que busque entre unas plantas. El redactor halló un estuche de lápices entre las hierbas, y en ese estuche estaba una pequeña jeringa.

 “Puede que seas un policía, así que no me reuniré contigo en persona”, escribió el vendedor en un mensaje de texto. “Después de verificar que es auténtica, por favor, remite los 150.000 yenes y te entrego la vacuna” .

 La jeringa contenía 0,5 ml de un líquido claro. “Envié muestras a cinco laboratorios para que las analizaran, pero todos se negaron, alegando que no tenían instalaciones para confirmar si era o no realmente una vacuna”.

 Consiguió que le hicieran una al líquido, una prueba de pH; su valor mostraba una alcalinidad de 7,8, supuestamente cercana a la cifra de la vacuna. La muestra no tenía olor y dio negativo en la prueba de narcóticos ilegales como la cocaína.

 Si la vacuna resulta ser falsa, la persona que la recibe puede estar arriesgando su vida. Y estos anuncios aparecen repetidamente en las redes sociales.

 Y no hace falta decir que lo mejor que puede hacer el gobierno para desalentar la circulación de vacunas ilegales es agilizar el proceso de vacunación.

 El periodista Tetsuo Suzuki achacó el mercado negro de vacunas -si es que supuestamente existe- al sistema administrativo verticalmente segmentado de Japón.

 “El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar es responsable de la adquisición de vacunas; el Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo supervisa el envío; el Ministerio de Economía, Comercio e Industria las almacena; y el Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones interactúa con los gobiernos locales”, explica. “Esa es una de las principales razones por las que el despliegue ha sido tan lento” afirma

 “El primer ministro Suga sólo tomó medidas para reducir la burocracia con el nombramiento de Taro Kono como ministro que supervisa la vacunación el 18 de enero”, añade Suzuki. 

Mientras el gobierno no pueda agilizar el trabajo, no se podrá detener la venta de las vacunas en el mercado negro.

Mercado Latino
Redacción

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