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    Resistencia, rebelión y rabia. La oposición de Japón a las Olimpiadas de Tokio


    Mientras Japón lucha contra una nueva ola de contagios de COVID-19, sigue creciendo la oposición a los próximos Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio, que se celebrarán del 23 de julio al 8 de agosto. La percepción de que se está priorizando a los atletas olímpicos por encima de la seguridad de los ciudadanos japoneses ha provocado que las autoridades locales japonesas comiencen a “rebelarse” contra la olimpiada, mientras un popular anuncio de una empresa compara a las autoridades japonesas con el gobierno militar de la Segunda Guerra Mundial.

    En un sondeo publicado el 16 de mayo, al menos el 80 % de los encuestados se oponen a la celebración de los Juegos Olímpicos este año (el 40 % cree que deberían posponerse de nuevo), sobre todo a causa de la amenaza que supone el COVID-19. Al 21 de mayo de 2021, las persistentes tasas de transmisión comunitaria han forzado la imposición del estado de emergencia en buena parte de Japón a solo 63 días del comienzo de las Olimpiadas de Tokio. Y fue extendida hasta el 20 de junio.

    A pesar del creciente número de muertes y el trastorno económico causados por la pandemia, el Gobierno japonés y el Comité Olímpico Internacional —organismo rector de los Juegos Olímpicos— han insistido en que las Olimpiadas de Tokio se celebrarán este año, después de que en 2020 fueron aplazadas un año.

    Una de las mayores preocupaciones entre la población japonesa, al menos hasta finales de mayo, han sido las relativamente bajas tasas de vacunación contra el COVID-19 en el país. El número de japoneses que han recibido al menos una dosis de la vacuna se ha cuadruplicado en solo dos semanas, del 1 % el 5 de mayo al 4 % el 20 de mayo, y el Gobierno ha expresado su ambicioso objetivo de administrar un millón de dosis al día. Pese a eso, entre el público se extiende la percepción de que a las vidas japonesas no se les concede tanta prioridad como a las de los atletas olímpicos.

    Al 19 de mayo, menos del 40 % del personal médico de Japón había sido vacunado, y la Asociación de Médicos de Tokio se ha unido a la petición de cancelar las olimpiadas de julio.

    Cuando el Gobierno japonés anunció sus planes para retirar enfermeros del sistema público de salud para enviarlos a los Juegos Olímpicos, los enfermeros protestaron.

    Los rivales políticos del Gobierno no son los únicos que critican la lentitud de Japón para controlar el COVID-19 mientras se invita a decenas de miles de atletas olímpicos y personal de apoyo a entrar en el país.

    Una petición en línea para cancelar los Juegos registró cerca de 50,000 firmas a 24 horas de su lanzamiento a principios de mayo. A fecha de 29 de mayo la petición ya lleva más de 407,000 firmas.

    Otros comentarios comparan al Gobierno y su determinación por celebrar los Juegos Olímpicos de Tokio en plena pandemia global con el Gobierno japonés dominado por los militares en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, que movilizó a jóvenes y ancianos en preparación de una guerra inútil y suicida contra la invasión estadounidense.

    La editorial Takarajimasha publicó en los más importantes periódicos anuncios a toda página que se burlan del Gobierno japonés.

    Con una letra de aspecto antiguo, de antes de la guerra, el anuncio dice: “No hay vacunas. No hay medicinas. ¿Nos están pidiendo que luchemos con lanzas de bambú? A este paso, la política nos matará a todos”.

    La foto utilizada en el anuncio del diario Takarajimasha viene de la ilustración “Entrenamiento con lanzas de bambú” del capítulo “Entrenamiento para usar armas de asta”, en la página 62 del libro Los niños y la guerra del Pacífico de Yamanaka Hisashi (Iwanami Shinsho, 1941).

    Para aumentar el aura de gobierno de posguerra militarizado, rígido e incompetente, cuando los principales medios cuestionaron que los militares gestionaran el sistema de citas para la vacunación con un generador de números aleatorios, el Ministro de Defensa de Japón, hermano del ex primer ministro Shinzo Abe, se quejaron de que semejante “comportamiento malicioso” de los medios podría provocar que se desperdiciaran vacunas y amenazó con procesar a los medios.

    Mientras tanto, ante el temor de una fuerte ola de casos de COVID-19 con escasos recursos para tratarlos, las autoridades locales han comenzado a declinar su participación en los Juegos Olímpicos.

    Puesto que al menos 31 ciudades anfitrionas de las Olimpiadas han abandonado sus planes de recibir atletas extranjeros, los gobernadores de las prefecturas de Chiba y Kanagawa, vecinas de Tokio, han rechazado reservar algunos hospitales para atletas, como exigía el comité para la Olimpiada de Tokio. El gobernador de la prefectura de Ibaraki también rechazó la petición de reservar camas para atletas, ya que según declaró, “no podemos dar prioridad a los atletas por encima de nuestros propios ciudadanos”.

    Este artículo por Nevin Thompson originalmente apareció en Global Voices el 27-Mayo-2021